Un recorrido por las Rutas del Vino

Todos sabemos que nuestro vino se produce principal y tradicionalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, Tucumán, La Rioja, Córdoba, Catamarca y en las últimas
décadas han comenzado a elaborarse en Neuquén, Río Negro y Buenos Aires.

La mítica Ruta 40 con sus 5.194 km de longitud atraviesa la Argentina de norte a sur, siendo no solo la ruta más larga de la Argentina,  sino que es una de las más largas del mundo.
Además atraviesa las principales zonas productoras de vinos de la Argentina, con opciones de caminos y rutas del vino para la cata y degustación de las cepas de cada región.
Ahora haremos un recorrido en  detalle de cada una de ellas:

Al oeste de la provincia y a lo largo de la Ruta 40, se encuentra la ruta del vino tucumana.
El microclima de esta región se caracteriza por una gran amplitud térmica, escasa humedad  y su elevada altura que en algunas
zonas  alcanza los 3.000 metros sobre el nivel del mar impacta directamente en las cualidades de sus vinos.
A lo largo de los 100 kilómetros por los cuales se extiende la zona vitivinícola, las bodegas y productores ofrecen degustaciones
maridadas con gastronomía típica de la región, alojamiento de alto nivel y actividades especiales que combinan el mundo
gourmet con eventos culturales, deportivos y recreativos.
En la actualidad, la superficie de viñedos alcanza las 89 hectáreas, en las cuales hay implantadas uvas de las variedades
Tannat, Malbec, Syrah, Bonarda, Torrontés y Cabernet Sauvignon
.


En un circuito 200 Km. que va desde el Sur de la Provincia de Salta, en la frontera con Tucumán, hasta las alturas de Colomé, y
casi introduciéndose a la Puna, el coloreado de los Valles Calchaquíes atesoran una docena de bodegas y aproximadamente
2000 hectáreas de viñedos, especialmente entre los departamentos de Cafayate, San Carlos, Angastaco y Molinos.
Un recorrido que puede apreciarse realizando la Ruta del Vino de Salta, unos 200 km a través de los cuales podremos degustar
las cualidades de los “vinos de altura”, viñedos que están situados, entre los 1600 metros, sobre el nivel del mar en Cafayate,
hasta más de 2400 en las cercanías de Molinos, lo que le concede al Torrontés un gran carácter, fuerte personalidad y alta
calidad con fragancias y sabores únicos.
En los últimos años, el enorme desarrollo de la vitivinicultura provincial añadió otras cepas, como Cabernet Sauvignon,
Malbec, Tannat, Bonarda, Syrah
 o Tempranillo.


La Rioja ha sabido preparar por centenas de años una variedad de excelentes productos, con cultivos concentrados especialmente
en Chilecito, Nonogasta, Felipe Varela, Villa Castelli, Vinchina, Anillaco, San Blas de los Sauces, Sanagasta y Famatina.
Allí la producción y la diversificación varietal de uvas encuentra condiciones muy favorables, lo que determina la ubicación de las
bodegas de mayor importancia.
La variedad más cultivada es Bonarda, de la que se obtienen vinos para consumo corriente; también se expresa muy bien,
aunque de manera diferente a la provincia de Salta, el Torrontés.
En la actualidad se están empezando a cultivar otras cepas como el Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay.


Córdoba es una provincia tiene una larga tradición vitivinícola. Hoy la producción se concentra principalmente en el departamento
de Colón, siendo Colonia Caroya la que posee el mayor número de bodegas y productores que elaboran vinos artesanales, que
difieren sustancialmente de los de otras regiones vitivinícolas, sobre todo por estar elaborados a partir de uvas no tradicionales,
como la "uva chinche".
En el Valle de Calamuchita, los vinos han resultado ser una verdadera revelación, en especial el Malbec, Pinot Noir y
Chardonnay, constituyendo una nueva región vitivinícola que promete dar batalla.


El territorio catamarqueño tiene condiciones propicias para el cultivo vitivinícola. Es una tierra de contrastes que encuentra su
equilibrio natural entre el extremo abrupto de los Andes y el verde profundo de los valles. Recostada en el oeste, con un suelo
bondadoso para los viñedos y exigente para el hombre, Tinogasta hace gala de sus virtudes en el suelo desértico con sus uvas
exquisitas.
En el poniente donde la altura es la constante y las montañas multicolores el contexto, la calidad y la cantidad de la producción
vitivinícola ha tenido un crecimiento tan auspicioso que inserta sus vinos en la plana mayor de los finos y artesanales argentinos.
Los principales varietales implantados en la zona son Bonarda, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Chenin, Riesling,
Syrah 
y Torrontés.


La ruta del vino de San Juan, es un recorrido enoturístico incomparable en sus 370 km, pasando por 12 bodegas a lo largo de 
7 ciudades que forman una encantadora unión de vitivinicultura y  paisajes inigualables.
El área de producción de vinos más importante de San Juan es el denominado Valle de Tulum, el cual presenta un clima seco y
templado, óptimo para el cultivo y producción del Syrah una cepa muy bien adaptada a la región y otros vinos finos de mesa.


La vitivinicultura constituye la actividad más destacada de la agricultura mendocina. Es tradicional y ha permitido el
reconocimiento mundial de sus productos. 1.221 bodegas producen casi 10 millones de hectolitros al año. Las principales
variedades cultivadas para vinificar son: Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Syrah, Barbera, Riesling, Chardonnay, 
Sauvignon Blanc
Chenin, Ugni Blanc y el Semillón.  La ruta del vino en Mendoza se divide en cuatro zonas: 
      Zona Norte:
      En la zona Norte se encuentran más de la mitad de las bodegas abiertas a los visitantes. Los departamentos de Lavalle y
      Las Heras cultivan principalmente variedades rosadas; mientras que de la zona de Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y
      Godoy Cruz, surgen variedades de alta calidad de tintos, rosados y blancos. Destacando las características especiales que
      adquiere el Malbec allí.
      Zona Este:
      Es la principal zona productora vitivinícola de la provincia: los departamentos de San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa
      y La Paz.  Los establecimientos vitivinícolas se presentan en un interesante contraste de grandes bodegas industrializadas,
      con otras boutique de pequeña producción, otorgando una variedad inigualable.
      Zona Sur:
      Esta zona comprende los viñedos de San Rafael y General Alvear, ubicados al pie de la Cordillera principal, que es irrigada
      por los ríos Atuel y Diamante, esta región detenta casi el 20 % de los viñedos de la provincia.
      Valle de Uco:
      Sobre el pedemonte de la Cordillera de Los Andes, se erigen los viñedos cultivados de Tunuyán, Tupungato y San Carlos.
      De donde surge el famoso Malbec, que consigue una calidad inigualablemente superior en la zona.


Neuquén cuenta con una ruta que combina aromas y sabores de esta tierra, a la que suma una apasionante experiencia
paleontológica. En este circuito se puede apreciar la tradicional producción agropecuaria de sus chacras e industrial de sus
bodegas.
La producción de vinos se ha concentrado en los alrededores de San Patricio del Chañar y en la localidad de Añelo, donde sus
variedades son Chardonnay, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Cabernet Franc y Sauvignon Blanc.


La mayor producción vitivinícola de la provincia se realiza en el Alto Valle del Río Negro, en los alrededores de la localidad de
General Roca. Allí se encuentran las bodegas más australes del país, que realizan excelentes varietales y champagne, a partir
de la producción de manzanas de la región. Se producen vinos de la cepa Semillón, Pinot Noir y Merlot. El viento, que
produce un ambiente seco, contribuye a la excelente calidad de las uvas ya que evita la aparición de enfermedades en los
viñedos, posibilitando la producción de vinos orgánicos.


La provincia de Buenos Aires posee puntos estratégicos donde la presencia de cordones serranos como son los sistemas
rográficos de Ventania y Tandilia, sumado a fértiles valles y laderas suaves, muchas de ellas pedregosas, han posibilitado la
existencia de diversos microclimas ideales para la elaboración de excelentes vinos boutique.
Uvas cosechadas a mano y tratadas artesanalmente, pero también bajo rigurosos procesos tecnológicos, están dando vida a
distinguidos Tannat, Cabernet Sauvignon, Malbec y Sauvignon Blanc, junto a otros varietales que se adaptan de manera
perfecta al clima y al suelo de esta nueva región vitivinícola.

La propuesta es más que interesante y nos invita a disfrutar de un recorrido que abarca más de 200 mil hectáreas
y 26 mil  viñedos extendidos de Norte a Sur, donde cada año surgen nuevas etiquetas y estilos, en lo que las
degustaciones y hospedajes nos harán huespedes exclusivos en algunas de sus más 1300 bodegas
.

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