Bag in box o la extinción de la dama.. juana

Lejos de ser un grupo de pop estadounidense, “Bag in Box” es una moderna caja con canilla incorporada que ofrece la posibilidad de tomar vino a un menor precio ( en comparación con la tradicional botella de 750ml ) y que permite una mejor conservación.
Esta moderna caja que se parece a un tetra brik con canilla incluida constituye en realidad una excelente forma de servir y de conservar el vino, ya que en el interior de la caja
de cartón corrugado, se encuentra una bolsa plástica,  que se contrae a medida que su contenido se vacía, permitiendo que el vino permanezca con el menor contacto posible con el oxígeno
y se oxide así más lentamente.

El bag in box es un sistema muy difundido en el exterior, especialmente en países europeos. En la Argentina hay bodegas que desde hace años envasan algunas líneas de vinos en este particular packaging, pero casi la totalidad se enviaba al exterior.
Hoy, en el mercado interno ya hay unas 15 bodegas que están utilizando el "bag in box", fraccionando tanto vinos de alta gama, gama media, o básicos.
Aseguran  que es una muy buena opción para ampliar la oportunidad de consumo, tanto familiar (para tomar una copa, no hace falta abrir una botella), como en restaurants por copa, debido
a que la rentabilidad por caja es mayor a la botella porque no hay desperdicio y el vino se mantiene por 6 semanas o más en perfectas condiciones.

Otra ventaja es que la caja de tres litros está diseñada para que entre en la puerta de la heladera de los hogares, "lo que la hace que sea más fácil de guardar y de almacenar".
El proceso de fabricación de este envase es más amigable con el medio ambiente que el de una botella de vidrio, y  logra una gran optimización en el espacio de almacenaje, además del
ahorro que representa en costos de logística, ya que para transportar un millón de litros envasados en botellas se requieren casi 37 camiones, mientras que para el mismo volumen en
bag in box alcanzan con 6 fletes. Según el tipo de vino, el ahorro ronda el 15%, para los precios más bajos, y entre el 25% y el 30% para los de gama media y media alta.

Desde el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y el Ministerio de Agricultura de la Nación impulsan este nuevo sistema de fraccionamiento,  que ya ha tenido gran aceptación en los principales mercados desarrollados, con el que apuntan a reemplazar de manera gradual a las clásicas damajuanas.
Una de las principales limitaciones que enfrentaban las bodegas en la Argentina -y que todavía enfrentan- es la percepción que tiene el vino en caja, más allá del sistema del que se trate.
En general, este tipo de envases está asociado a productos económicos y de baja calidad.
Derribar este preconcepto, muy arraigado entre los consumidores nacionales es, sin dudas, todo un desafío.
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